Crear un respiro para los migrantes: mas que comida y agua

Migración de México capturó a los 17 venezolanos que se acercaban a la frontera con Estados Unidos, los llevó a Piedras Negras, Coahuila, y los ingreso a autobuses que viajan continuamente hacia el sur para «aliviar la presión» sobre los Estados Unidos.

Los dejaron en la estación de autobuses de Morelia, abandonados para valerse por sí mismos en una ciudad donde no conocían a nadie, y no tenían contactos. Pero en muchos sentidos, tuvieron suerte.

Algunos habían estado en camino durante años, antes de llegar a la frontera de los EU, ganándose la vida a duras penas en Lima o Veracruz. La mayoría, incluyendo el bebe de 2 años, que todavía necesitaba ser llevado y los niño de 4 y 11 años respectivos, cruzaron el peligroso Darien Gap entre Colombia y Panamá. Habían visto violencia y muerte, habían perdido casi todas sus pertenencias, y vivían con miedo e incertidumbre constantemente.

Pero todavía estaban sanos, y por casualidad y muy importante, encontraron a unos Morelianos que improvisaron la ayuda lo mejor que pudieron: Un techo por unas cuantas noches, una ducha con agua caliente y alimentos para comer.

Su estancia en Morelia fue precaria. Como ha sucedido durante décadas, todas las instituciones les dieron la espalda y cerraron sus puertas; ninguna autoridad hizo nada; no había defensores. No había ningún lugar dedicado a ayudar a los migrantes, para ayudarlos a seguir adelante con dignidad y respeto como lo hará el albergue.

El Albergue no será precario. Brindará la seguridad y protección, un espacio con la infraestructura necesaria para que los migrantes se recarguen y pasen unos días siendo padres, hijos, parejas, jóvenes.

Un lugar donde las personas valientes pero vulnerables, que tienen que tomar tantas decisiones difíciles, pueden encontrar información y apoyo. Donde se les trate con respeto, como seres humanos que se enfrentan a un futuro difícil. 

Esto es una parte clave del Albergue: ayudar a las personas a dar los siguientes pasos. Para ayudarlos a hacer una pausa y reagruparse, físicamente y emocionalmente.

Creando un respiro

Es un verdadero regalo, tanto para padres como para niños, si los niños pueden ir a jugar de manera segura y supervisada, mientas los adultos limpian, trabajan o hacen los interminables intentos de obtener citas con migración o conectarse con abogados o familia. Puede haber mucho tiempo de espera para los migrantes: para el próximo transporte; o para los miembros de la familia que se dirigen hacia el norte; para las respuestas de los contactos; para el envío de dinero.

Los voluntarios pueden ayudar no solo con la logística y alimentos, sino también relacionarse con las personas.

Es posible que muchos de ellos quieran practicar o aprender ingles y/o español (dependiendo del lugar de origen), sobre todo números, fechas, y las respuestas a las preguntas relacionado con migración, como «What is your name?» «Where are you from?» (Cual es tu nombre?, De donde vienes?, etc.) Puedes traer libros ilustrados o revistas, jugar a las naipes (¡y tal vez aprender algunos juegos nuevos!), escuchar sus historias.

Con solo estar ahí con ellos, puedes proporcionar un respiro de la presión constante de la migración y la transitoriedad.

Por favor, considera la posibilidad de ofrecerte como voluntario en persona, cuando abra el albergue. Generaras la diferencia en la vida de alguien.

Nota Importante: México ha registrado aproximadamente 1,4 millones de migrantes que transitan por México entre enero y mayo de 2024, casi el doble de la cifra de todo 2023.